La cultura de los árboles

Existe un canal en YouTube donde se habla de temas muy interesantes, muchos son increíbles, otros tantos son lógicos y que por sabiduría natural humana se conocen. Uno de esos temas que me llamó la atención fue el de la sabiduría y la vida de los árboles. Hacen mención en que cada árbol contiene una carga de información almacenada y que también a su vez, puede transmitirla a todos los árboles y plantas que viven a su alrededor.

Es una sabiduría, por alguna razón hacemos referencia de eso en la frase: la naturaleza es sabia.

Se me hace curioso también que el ser humano use como materia prima pulpa de árbol para hacer papel, en donde guardamos información y conocimiento. Al final, muchas de las cosas sobre este mundo están estrechamente conectadas de algún modo y que no percibimos a simple vista. Será hacer como el niño de la película August Rush: Todo lo que tienes que hacer es escuchar.

A little big tree by Félix Urbina on 500px.com

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La civilidad del venezolano

Vengo pensando y meditando buen tiempo acerca de la situación en Venezuela, no he querido saber nada del país por muchas razones, la principal por mi estado anímico y si se quiere de salud, perjudica el estado de salud el pensar y sentir las barbaridades que ocurren, pero como quienes permanecen dentro también agotaron los recursos, pues, mejor dreno un poco lo que he venido pensando.

Este año mataron a más de 100 personas durante protestas que eran pacíficas y que realmente sí estaban dentro del marco legal, si Venezuela como nación se considera un país democrático, es justo y valedero que el pueblo, poder absoluto y mayoritario dentro del sufragio, tenga el derecho a protestar y manifestar que muchas cosas van mal, que toda esa confianza puesta sobre quienes gobiernan se fue por una tubería hacia el lado oscuro de la fuerza y no volvió a la luz nunca jamás.

Tanto gobierno como oposición política, han venido jugando un juego sucio que dejó saldos de sangre en las calles, dejó personas tristes, arruinadas, desesperanzadas, dejó una ruina familiar, social, económica y política. Dejó un desierto en Venezuela donde ya ni hay rastros de lo que es el ser venezolano. No hay político sincero, toda la sinceridad está confiada en la moneda y el billete, que bien sabe responder a la hora de tener poder sobre los demás.

Es fastidioso decir: “lo dije“; pero por mucho tiempo vengo manifestando el peligro del fanatismo en todos los sentidos, el fanatismo desconecta a la persona de la realidad o las múltiples realidades, cada quien con su tributo al descaro de la distracción que los emboba como quien va por la calle caminando con su celular en la mano. Mientras Venezuela siga siendo fanática de béisbol, fútbol, Miss Venezuela o cualquier otro mecanismo de distracción, seguiremos fracasados como país.

No digo que no nos guste un deporte o un programa, digo que existen prioridades de razón, de peso y moral.

Por otro lado, entre tanto debate, “diálogos”, manifestaciones, sufragios, no olvidemos que Smartmatic manifestó que CNE hizo fraude, ahora se vienen otras “elecciones” sabiendo que ya hay fraudes implícitos. Se realizó un plebiscito que ahora no se sabe a ciencia cierta si fue válido o simplemente otra distracción. Nos metemos tanto el pie a nosotros mismos que ya no sabemos si nuestro pie es de nosotros o fue un órgano donado que aún no se ha conectado a nuestro cerebro.

Entre tantas dudas y pensamientos, no sé si soy indicado para manifestar y decir estas cosas, pero luego reflexiono: nací en Venezuela, estudié, viví y trabajé allí, fui un buen ciudadano, respeté a todos por igual: chicos, grandes, ricos, pobres. Y aunque esté fuera de Venezuela, todavía me duele, escucho el audio de César Miguel Rondón entrevistando a Laureano Márquez y Laureano me da aliento de esperanza y valor, porque cada persona que tiene un lazo con Venezuela sí tiene el derecho a manifestar.

Tenemos el derecho a exigir y poner las cosas en su lugar, así sea desde la distancia, pobre de aquel que se beneficie a la distancia y no diga nada de la realidad venezolana, sí me duele ver a Venezuela así, me duele su gente, es lo que realmente me duele, porque como dice Laureano: “Yo apuesto a la civilidad del venezolano… Y no podemos dejar de hacer lo que el mandato moral nos manda hacer.

Otra embestida musical

Una de las cosas que no me gusta hacer es etiquetar a las personas, pero muchas personas se ganan sus respectivas etiquetas, tal es el comportamiento de estas, que no queda más que aceptarlas como son y que por alguna razón específica que desconocemos actúan de determinada manera.

Hace poco, Nicolás Maduro, el supuesto presidente de Venezuela, usó como campaña para su Asamblea Nacional Constituyente una canción de género reguetón​​​​, una música de Luis Fonsi, hoy leo acerca de que Fonsi se molestó por el uso de su canción para una campaña que somete al pueblo venezolano, así muchos artistas estuvieron del lado de Luis Fonsi, me pareció bien la reacción de los artistas.

Pero apartando un poco el hecho del uso de la canción y la situación en Venezuela, y apartando también el hecho de la basura en que se ha convertido el gobierno venezolano y la basura en que se ha convertido el reguetón​​​​, como “género musical”, recuerdo algunas cosas.

Hace unos años expuse lo que pensaba acerca de la vertiente artística hacia una embestida musical, arruinando la música en todo lo que es y representa, ya sabía que de un momento a otro quienes representan ese que llaman género musical, tendría relevancia en algo sucio también.

Muchos artistas que decidieron llevar su talento a su expresión más mínima han debido quedarse en su trayectoria musical y no ensuciarse las manos con esta cosa que le llaman música. Aguanten los baldes de agua fría, porque quien se mete en la basura termina sucio.

Cosas by Félix Urbina on 500px.com

Cual chofer de autobús

No quiero dejar de pasar esta oportunidad porque acaba de suceder una analogía en lo próximo que voy a expresar. Y con esto no quiero ofender a nadie, de sentirse identificado con los personajes pues que cambie su manera de ser ante el servicio y la vida. De todo hay en la vida y sé que todos, el universo entero, no son como tal.

Acabo de bajarme de un autobús en donde para comenzar, subiendo, el chofer me agrede cerrando la puerta sin siquiera esperar a que yo subiera, prácticamente me empujó hacia adentro la puerta del bus, me dirigí hacia él y le pago mi pasaje, lógicamente no dije mi acostumbrada: “buenas tardes“, ni: “gracias“, al recibir el cambio. Él cometió una grosería al cerrar la puerta y golpearme, no reclamé.

No había comenzado avanzar hacia adentro a través del pasillo cuando arrancó de golpe acelerando “full chola” cambiando velocidades y sin recorrer unos 20 metros frena de golpe para tomar más pasajeros, personas de avanzada edad y enseguida los apura diciendo: “suban rápido.

Pues, así se comportan la mayoría de los choferes de autobuses, no todos, pero sí la mayoría y por lo menos conociendo México y Venezuela, ya tengo mucho de qué hablar acerca de los choferes de autobús.

Parque Central, Caracas by Félix Urbina on 500px.com

Al bajarme, voy caminando a casa y pensando lo tan parecido que se comportó ese chofer de autobús a Nicolás Maduro, y recuerdo que según Maduro fue chofer de autobús, es lógico que conduzca un país a las patadas, acelerando, frenando, mandando a subir, subiendo su tono de voz cual chofer sube el volumen de “música” del autobús.

Pues bien, así Maduro maneja Venezuela, cual chofer de autobús abusador de la autoridad de llevar el volante quizás sin una licencia para conducir, poniendo en riesgo las vidas de sus pasajeros, vejando a quien sea sin importarle la edad, torciendo el volante de manera abrupta como si cargara animales.

Pero estos choferes nunca entrarán en razón hasta cuando alguien les haga frente y los ponga en su lugar, porque su día a día siempre es igual, nadie dice nada, todos los pasajeros nos volvemos sumisos, y ellos continúan siendo déspota y le seguimos pagando el pasaje, su comida, si no reclamamos ahora estamos permitiendo que continúe su despotismo.

Al final de tanto pensar durante mi caminata a la casa, también me observo por la práctica de omisión, me observo porque pude haberle dicho algo y no lo hice, me miro porque si tengo la conciencia plena en que el chofer lo está haciendo mal es mi deber hacerlo saber, con mi convicción y seguridad en que estoy del lado correcto de la razón.

El éxito según Wilde

Hace poco, una amiga publicó la siguiente frase:

La realidad es que los éxitos se los llevan los fuertes y el fracaso los débiles, y eso es todo.

De Oscar Wilde. Le hice referencia que realmente: el éxito se lo lleva el astuto, pero deberíamos revisar en la actualidad qué es el éxito. Ella me contesta: que el éxito es todo lo que yo quiera que sea, que no debo darle una definición exacta, no debo limitarlo, sino a todo lo que nos satisfaga.

Climb by Félix Urbina on 500px.com

Busqué la frase completa de Oscar Wilde y dice:

En el mundo común de los hechos, los malos no son castigados y los buenos recompensados. El éxito se lo llevan los fuertes y el fracaso los débiles.

Otra vez reitero, el éxito se lo lleva el más astuto, finalmente pudiera pensar que así como yo pudiera estar limitando mi manera de ver el éxito, también Wilde y mi amiga, que lo citó, estuviera discriminando el éxito a una característica en particular, limitándolo, si no debo limitar el éxito ¿para qué publico una cita que ya de por sí está clasificada en un determinado grupo de personas?

Finalmente, mi punto de vista en cuanto a que el más astuto se lleva el éxito está en el sentido de que realmente si yo decido conseguir éxito en cierta área lo haré, independientemente de mi fuerza, sea cual sea, solo dependerá de mi astucia, mi conciencia, mi voluntad. Pudiera pensar en el caso de Stephen Hawking, que en su área ha tenido éxito y para muchos es un hombre exitoso, pero no es el más fuerte, sino que ha sido muy astuto.

Para la época de Wilde el éxito era otra cosa, en nuestra era es más diferente, resulta en lo mismo, una satisfacción personal, que es lo que propone mi amiga y le aplaudo. Pero ya no implica en ser fuerte o débil, sino en astucia. Porque al final de un éxito personal puede resultar en el fracaso o frustración de muchos, y no siempre gana el más fuerte, porque ahora desde el más débil hasta el más fuerte, he visto cuánto dependemos los unos de los otros, si te basas en tener éxito aplastando a los demás, estás acabado, este ecosistema de globalización no lo acepta.

Por otro lado, con las fuentes de información que en esta era poseemos, podemos voltear la tortilla de las cosas fácilmente, el cazador pudiera terminar cazado y la presa triunfante en un mundo impredecible. Sería interesante percibir que el éxito de uno, fuese satisfacción ajena para los otros.

31/05/2017

Espero que mamita entienda nuestra felicidad

Yo estoy bien. Mi felicidad, es la felicidad de ustedes.

Así le contestó mi abuela (mamita) a mi mamá a través de una llamada vía WhatsApp. Es ahora la manera en la que nos comunicamos mis hermanos, mi mamá y yo, debido a que de manera casi forzosa y obligada, debimos salir de Venezuela cada uno por su lado, las razones son innumerables.

Sunset over Orinoco river by Félix Urbina on 500px.com

Cualquiera diría que fue una carga de egoísmo salir del país, dejar atrás todo lo construido, separarse de la familia, amigos, sociedad; cualquiera diría que es fácil y sencillo realizar ese viaje fuera de lo que se delimita y conoce como territorio nacional. Pero para alguien que solo vivió de manera honesta, sencilla, bien habida, no es sencillo volar fuera del nido, sin saber si conseguirá un buen árbol y ramas en dónde construir uno nuevo.

El mayor riesgo para alguien común que abandona su país, es empezar de cero sin tener nada, después de construir una base mínima en más de 12 años por cuenta propia y 30 años de vida sobre una misma ciudad. Por otro lado la sombra de la depresión, la añoranza, el terrible deseo de tener cerca a las personas que amas, el clima, la comida, los amigos, la rutina, y después los sueños, esos sueños nocturnos que te hacen dudar si lo hiciste bien o lo hiciste mal, pesadillas.

Nos fuimos para no vivir esclavizados o faltos de artículos de primera necesidad, nos fuimos para no morir en cualquier esquina porque alguien fácilmente me quiso quitar lo que quizás con mucho esfuerzo logré tener, nos fuimos porque posiblemente mi manera de pensar me tendría encerrado en un cuarto de cuatro paredes, preso en una jaula de miedo.

Por ejemplo aquí está una lista de mi felicidad:

Y mucho más.

Hemos debido comenzar de cero, cada uno por su lado, cada uno repartido en un punto diferente de este mundo, sin siquiera compartir la mesa de la comida para conversar nuestra experiencia del día, sin poder abrazarnos, besarnos, sentirnos. Espero que mamita entienda nuestra felicidad.

¿Cuántas veces?

Cuántas veces nos cruzamos durante el día, nos vemos las caras, sonreímos, nos abrazamos, nos sentimos y agradecemos por tenernos presente. Cuántas veces sin vernos cruzamos nuestras miradas en el pensamiento, en los recuerdos, en los momentos que hemos vivido y guardamos en nuestras mentes como fotografía indeleble, atadas al corazón y a la razón del porqué estamos unidos y el porqué nos abrazamos tanto, sabiendo que seremos correspondidos en ellos.

Cuántas veces retrocedemos el tiempo y nos asomamos en las historias que ya no queremos revivir pero que por alguna razón nos hicieron ser lo que somos, estar donde estamos, atender al amor que ahora atendemos con tanta pasión y amor. Cuántas veces pensamos morir si imaginamos que algún día pudiera uno perder al otro y el otro perder al uno, es un temor extraño. Cuántas veces en cada espacio de paz y bullicio nos acercamos a la tranquilidad de saber que alguien estará allí esperando al otro y en otro espacio de igual forma el otro sabiendo la misma idea.

Cuántas veces te pienso en el día mi amor, cuántas veces te extraño, cuántas veces me espero, cuántas veces me desespero; creo que son muchas las veces, exactamente no sé cuánto. Pero desde aquél día mágico, han sido más frecuentes las ilusiones, las esperanzas, la paz interna, la alegría, la euforia, la emoción, la sensación y un montón de cosas. Desde aquél poco menos de 24 horas, decidimos conocernos, abrirnos, escucharnos, hablarnos, mirarnos y quizás sin tocarnos, también decidimos sentirnos, decidimos amarnos.

Nicté by Félix Urbina on 500px.com

¡Te amo!

02/12/2016