Lo que siempre espera la multitud

No suelo echar broma cuando ocurren situaciones de accidentes o eventos naturales que dejan estímulos de desesperanzas. Recientemente pasó un huracán por EE.UU., está pasando otro por todo el mar Caribe y seguido de este segundo viene un tercer huracán. No hemos terminado de ver noticias de estos huracanes cuando de pronto en México ocurre un terremoto muy lamentable.

The jungle of city by Félix Urbina on 500px.com

En fin, tantas cosas que están sucediendo en el mundo y para no estresarme, porque realmente todos estos eventos me estresan o me ponen en estado de alerta, decido compartir un video jocoso a través de un grupo de WhatsApp, sin embargo, un señor miembro del grupo, que todavía no conozco en persona ni él me conoce, decidió preguntarme si no tengo nada qué hacer, decirme “carajito” y me mandó a buscar oficio.

Pues bien, en primera instancia pensé eso, este señor no me conoce, no debo retarlo ni contrariarlo, en segunda instancia, no acostumbro a enviar mensajes jocosos de situaciones serias, eso es raro en mí, pero cuando decidí hacerlo hoy, me salen con esto. Al final pienso que la vida muchas veces me demuestra que estoy hecho para asumir reveses de la mejor manera, no enfrascarme en una discusión con este señor que ni me conoce.

De tener oficio, tengo muchas cosas para hacer, pero también merezco drenar tanta tensión en algo como en un buen chiste, pocos saben apreciar los buenos chistes y se van más por el lado chabacano, que alardea un supuesto humor denigrando a la primera persona y a sus copartícipes, quizás el señor quería un chiste chabacano en donde se sintiera denigrado, no lo sé, quién sabe, así las cosas.

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Cual chofer de autobús

No quiero dejar de pasar esta oportunidad porque acaba de suceder una analogía en lo próximo que voy a expresar. Y con esto no quiero ofender a nadie, de sentirse identificado con los personajes pues que cambie su manera de ser ante el servicio y la vida. De todo hay en la vida y sé que todos, el universo entero, no son como tal.

Acabo de bajarme de un autobús en donde para comenzar, subiendo, el chofer me agrede cerrando la puerta sin siquiera esperar a que yo subiera, prácticamente me empujó hacia adentro la puerta del bus, me dirigí hacia él y le pago mi pasaje, lógicamente no dije mi acostumbrada: “buenas tardes“, ni: “gracias“, al recibir el cambio. Él cometió una grosería al cerrar la puerta y golpearme, no reclamé.

No había comenzado avanzar hacia adentro a través del pasillo cuando arrancó de golpe acelerando “full chola” cambiando velocidades y sin recorrer unos 20 metros frena de golpe para tomar más pasajeros, personas de avanzada edad y enseguida los apura diciendo: “suban rápido.

Pues, así se comportan la mayoría de los choferes de autobuses, no todos, pero sí la mayoría y por lo menos conociendo México y Venezuela, ya tengo mucho de qué hablar acerca de los choferes de autobús.

Parque Central, Caracas by Félix Urbina on 500px.com

Al bajarme, voy caminando a casa y pensando lo tan parecido que se comportó ese chofer de autobús a Nicolás Maduro, y recuerdo que según Maduro fue chofer de autobús, es lógico que conduzca un país a las patadas, acelerando, frenando, mandando a subir, subiendo su tono de voz cual chofer sube el volumen de “música” del autobús.

Pues bien, así Maduro maneja Venezuela, cual chofer de autobús abusador de la autoridad de llevar el volante quizás sin una licencia para conducir, poniendo en riesgo las vidas de sus pasajeros, vejando a quien sea sin importarle la edad, torciendo el volante de manera abrupta como si cargara animales.

Pero estos choferes nunca entrarán en razón hasta cuando alguien les haga frente y los ponga en su lugar, porque su día a día siempre es igual, nadie dice nada, todos los pasajeros nos volvemos sumisos, y ellos continúan siendo déspota y le seguimos pagando el pasaje, su comida, si no reclamamos ahora estamos permitiendo que continúe su despotismo.

Al final de tanto pensar durante mi caminata a la casa, también me observo por la práctica de omisión, me observo porque pude haberle dicho algo y no lo hice, me miro porque si tengo la conciencia plena en que el chofer lo está haciendo mal es mi deber hacerlo saber, con mi convicción y seguridad en que estoy del lado correcto de la razón.

¿Cuántas veces?

Cuántas veces nos cruzamos durante el día, nos vemos las caras, sonreímos, nos abrazamos, nos sentimos y agradecemos por tenernos presente. Cuántas veces sin vernos cruzamos nuestras miradas en el pensamiento, en los recuerdos, en los momentos que hemos vivido y guardamos en nuestras mentes como fotografía indeleble, atadas al corazón y a la razón del porqué estamos unidos y el porqué nos abrazamos tanto, sabiendo que seremos correspondidos en ellos.

Cuántas veces retrocedemos el tiempo y nos asomamos en las historias que ya no queremos revivir pero que por alguna razón nos hicieron ser lo que somos, estar donde estamos, atender al amor que ahora atendemos con tanta pasión y amor. Cuántas veces pensamos morir si imaginamos que algún día pudiera uno perder al otro y el otro perder al uno, es un temor extraño. Cuántas veces en cada espacio de paz y bullicio nos acercamos a la tranquilidad de saber que alguien estará allí esperando al otro y en otro espacio de igual forma el otro sabiendo la misma idea.

Cuántas veces te pienso en el día mi amor, cuántas veces te extraño, cuántas veces me espero, cuántas veces me desespero; creo que son muchas las veces, exactamente no sé cuánto. Pero desde aquél día mágico, han sido más frecuentes las ilusiones, las esperanzas, la paz interna, la alegría, la euforia, la emoción, la sensación y un montón de cosas. Desde aquél poco menos de 24 horas, decidimos conocernos, abrirnos, escucharnos, hablarnos, mirarnos y quizás sin tocarnos, también decidimos sentirnos, decidimos amarnos.

Nicté by Félix Urbina on 500px.com

¡Te amo!

02/12/2016

Me siento

Me siento frente a la PC escuchando música, los pensamientos empiezan a volar, a divagar entre los dilemas, las ideas, los recuerdos, las nostalgias, entre la vaga esperanza, entre la esperanza de sueños. Me siento con aires de escribir y volver a drenar tantas cosas contenidas, sentimientos.

Stair by chairs to the dark sky by Félix Urbina on 500px.com

Me siento porque no consigo caminar tan libre como desearía, en una ciudad ajena que apenas estoy conociendo y entendiendo, dentro de una cultura ajena que apenas voy conociendo y adoptando. Me siento en frente de la PC y finalmente sí escribo acerca de lo que estoy sintiendo.

Me siento atrapado, me siento libre, me siento entre dos aguas sin saber qué sentir. Siento que navego pero voy a la deriva, siento tener un destino pero sin saber cuál es el camino. Siento que he salido de una tierra que fue mía y dejó de ser. Siento que no la veré más pero que igual un día volveré. Siento que no siento nada, que todo fue un sueño y se convirtió en pesadilla o viceversa.

Me siento y siento cientos de sentimientos imposibles de digerir, entre la compañía y la soledad que te deja el dejar gente atrás, familia, amigos, una vida de compás trazando círculos con diferentes ejes, diferentes radios, diferentes diámetros, hasta con diferente compás.

23/04/2016

Mezquite

Acacia Penatula, huizache algarrobo o manca caballo.

Según dicen, el árbol tiene más de 500 años, en él, colgaron a varias personas durante la época de la colonia española a finales del siglo XIX, está ubicado en la zona de Zapopan, Jalisco.

Mezquite by Félix Urbina on 500px.com

Es extraño, tiene una sequía y una vida contrastante.

Tradición fuera del hogar

La noche de ayer fue especial porque tuve la dicha de interpretar música venezolana navideña en un país ajeno, me llenó de satisfacción hacerlo y compartir nuestras tradiciones con personas que de cierta manera han compartido su país conmigo, ya desde hace un tiempo venía colaborando en un coro de una iglesia, luego cambié de ciudad y no estoy participando activamente, pero las personas inquietas como siempre andan inventándose algo.

Así que con la colaboración de unos paisanos y quienes se nos quisieron integrar, hicimos una pequeña presentación de música tradicional venezolana, específicamente aguinaldos, fue un momento muy grato y lleno de emoción.

Espero que se vuelva a repetir muchas veces más este tipo de actos, porque son los actos que más unen a los pueblos, a las personas, a las familias, une al ser humano como ser especial sobre la faz de la Tierra.

Solo

Esta fotografía la tomé en el Zoológico de Guadalajara, me conmovió mucho la pose del mono, encerrado, con la vista perdida, en silencio. Me causó tristeza.

Me gusta admirar la belleza natural y conocer de diferentes especies que viven a la distancia de uno, un zoológico es una alternativa; pero también, la naturaleza y los animales merecen su espacio y su habita natural para que perduren en el tiempo.