Esas sociedades de la mente

Generalmente escribo en cualquier editor de texto plano, leo lo que escribo, lo reviso, lo medito y, posteriormente, lo publico en el blog unas horas o unos días después, siempre reviso errores ortográficos, el sentido de las ideas expresadas, sé que muchas de estas probablemente en un principio no tengan sentido para nadie, porque son expresiones que deseo sacar del corazón, de lo que veo, de lo que siento en ese momento, a veces, en el futuro, cuando vuelvo a leer alguna de estas expresiones, me digo a mí mismo que no soy tan coherente con lo que escribo, pero luego voy recordando le por qué escribí y asimilo un poco, me ayuda mucho a recapacitar y corregir mi postura ante cualquier situación.

Algunas de estas reflexiones, si así pudiera llamarlas, ciertamente me hacen reflejar lo que soy, me hacen ver que he ido cambiado con el pasar del tiempo, que puedo cambiar, que tengo ese propósito de ser mejor cada día o intentar ser mejor persona cada día. También me reflejan lo incapaz que pude ser en ciertas situaciones, lo cobarde o lo valiente, depende del caso. Es como una catarsis.

Escribo esto directo en el blog, sin revisar un poco, tal como lo hacía hace muchos años, cuando no escribía en el blog sino en archivos de Word, todo tal como me salía del sentimiento, arriesgando un poco la coordinación de las ideas y haciendo ganar un poco a la pasión más que a la razón. A ver si mantengo viva la habilidad de combinar ambas sociedades de la mente.

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Todavía no se rompen las cadenas

No habrá naturaleza tal que incline la balanza hacia un lado positivo la situación en Venezuela, me cuesta creer que todavía existen personas ingenuas con la firme convicción de que todo cambiará y habrá un ápice de lealtad ante la posibilidad de ser transparentes en el próximo sufragio para la presidencia. Yo creía en el sufragio, pero en este caso no es el momento para esas creencias.

Y aunque tengo la manía de equilibrar la balanza para estar entre el optimismo y el pesimismo, también todo se basa en el realismo. Debemos ser enteramente realistas a la hora de opinar sobre el sufragio que tendrá lugar en este mes, porque ciertamente, es un sufragio trampeado, lleno de tinieblas.

Por otro lado, pienso en lo poco que hacen esas organizaciones que han sido creadas para establecer un “orden” sobre las naciones, pero que al final es un orden que genera un desorden en ciertos estados para asirse en un poder sobre las naciones que han juramentado en cierta forma proteger y velar por su paz.

Sí, esos organismos internacionales que existen porque existen las guerras, existen las revoluciones, porque convenientemente existen para que se produzca una autodependencia en el toma y dame, donde queda relegado a un lado el ser humano que padece enfermedades, hambre, falto de aliento y esperanza. Padecen lo antinatural del asunto, el yugo sobre la educación que somete a grandes masas de poblaciones que temen por quedar sin trabajo, pero luego terminan quedando sin vidas propias.

Todo minuciosamente coordinado y etiquetado, codificado en seriales que proporcionan los resultados estadísticos de productos y servicios, garantizando así el mercado, el comercio y la vaga idea de surtir y sustentar a las personas de escasos recursos.

El adoctrinamiento está siendo voraz sobre las personas que nos dejamos enjaular sobre el sistema de miedo que han creado como base fundamental para establecer el control de lo que debe manifestarse en los pueblos.

Abajo cadenas, abajo cadenas de gobierno, de gobierno cubano, de gobierno ONU, de gobierno OEA; abajo cadenas de cualquier sistema que controla la vida del hombre de bien.

Con el pie izquierdo, la moral derecha

Y sucede que durante ciertos días sientes que te levantaste con el pie izquierdo y todo te resulta al revés, todo se confunde, nada te llega de primera, debes hacer una y otra vez el intento de conseguir un objetivo deseado. Sientes que no es tu día, que debes hacer combustión espontánea, que no resistes más y quieres explotar.

Pero de repente, te llega un mensaje, una voz, una pequeña información, un abrazo, una sonrisa, un hola, un adiós, una música, un espejo; llega eso que te sacude y te dice: ¡Oye! ¿Qué haces? ¿A dónde quieres llegar? ¡Mira a tu alrededor, estás bien!

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Entonces, toda esa contención de chispa de ira, de enojo, de indignación, tristeza, debilidad, impotencia; todo eso desaparece, solo terminas pensando: está bien, me levanté con el pie izquierdo, pero sigo con la moral derecha.

Si quieres salvar al mundo

Si quieres salvar al mundo deja todo: familia, amigos, religión, incluso la ideología que te motivó salvar al mundo; porque para salvarlo primero deberás salvarte a ti mismo.

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Si no haces un cambio radical en ti, no lograrás cambiar al mundo, y no es un fetiche o moda tradicional de frases filosóficas antiguas. Por ejemplo, en los protocolos de viaje en un avión, antes del despegue, te recomiendan que durante un accidente, te mantienes a salvo para luego salvar a otros, si así lo deseas. En la vida es igual.

A nivel físico resulta complicado salvar vidas con un pie cojo, con un brazo mocho, con problemas respiratorios; a nivel moral resulta difícil salvar vidas con una falta de conciencia o una falta de cultura.

En los rescates, primero debemos estar conscientes de nuestra condición, saber que somos capaces de cumplir con el objetivo, si no es así, durante el intento de salvación podemos fallar cuando descubrimos que nuestra condición está mucho peor que la de quienes requieren ser salvados.

Como un árbol

Como un árbol, las personas que han vivido mucho tiempo en un lugar determinado, han hecho raíces muy largas y difíciles de arrancar. Si por alguna razón la vida les quiere ofrecer otro sitio para vivir, será casi imposible mudarlas, sus raíces están tan adheridas a ese suelo. Trozar el tronco no es la idea, pero es la sensación que han de sentir cuando de manera abrupta dejan el suelo que les nutre para echar raíces en otro.

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Es una situación un tanto complicada, pero realmente es una analogía. Somos seres humanos que por naturaleza, deberíamos ser una especie nómada, de acuerdo a las condiciones ambientales establecernos en determinado lugar, sin límites. Por otra parte, también la Tierra nos ofrece innumerables sitios dónde vivir, dónde hacer cultivos, dónde hacer una distribución equilibrada de la sociedad y los suministros que requiere para el sustento y vida.

Pero esto pasa en un mundo perfecto, somos perfectibles, pero no hemos alcanzado la perfección en ese aspecto. Hoy son grandes las masas de personas que huyen de sus raíces para conseguir hacerse de unas nuevas en otras latitudes, quienes sufren estos éxodos son las personas mayores, en la mayoría de los casos. Recuerdo una frase que dice algo como: no huimos de un lugar, huimos de las personas. Y es lo en la mayoría de los casos, nos hace salir de la tierra enraizada.

Diminuto en el universo

Eres diminuto en el universo, eres una semilla que da vida en muchos aspectos. Igual, eres especial, porque Dios, la naturaleza o quien creas que nos haya dado vida en este inmenso universo, te brindó la capacidad de: sentir, razonar, aprender, discernir, proyectar ideas y más. Tienes una virtud que muchas especies también tienen, pero tú la tienes en gran medida y eso es un privilegio.

No pases por pasar, observa tu entorno, busca detalles, busca lo que te llame la atención, dale un valor significativo y sincero. Ama lo que haces en cada momento, vive el momento, promulga que siempre hay un buen camino el cual seguir. Respeta tu vida, respeta la vida de los demás seres que viven en este pequeño planeta. Aprecia lo que te brindan, valora las cosas que te ofrecen.

Haz de tu cuerpo un hogar de paz y bien, un instrumento de convivencia, fusión entre el espíritu y lo material. Haz de tu entorno un ambiente de armonía, que desaparezca la incertidumbre. Convierte cada experiencia en memoria para el motor de transformación hacia un buen porvenir.

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El antinatalista

Es mucha la información que existe en el mundo y un sinfín de resultados que podemos obtener usando la información de una manera determinada. Si usamos la información para generar matrices de opinión, estas matrices también generarán más información, ideas, críticas, conclusiones y un largo etcétera. Estamos atiborrados de símbolos, señales, significados, etimologías de palabras que forman frases, frases que forman ideas y finalmente, la información.

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Existen numerosos canales por dónde transmitir esa información, pero depende de nosotros interpretarla. Ayer leía el artículo de la BBC donde hacían mención acerca de un filósofo que está de acuerdo con el pensamiento “antinatalista”, él comentaba que está en desacuerdo con exterminar la raza humana, pero que progresivamente deberíamos pensar en el aborto como modelo de “antinatalismo” por el simple hecho de que el ser humano vive sufriendo en esta vida y sufrirá hasta el final de la misma.

Es algo halado de los cabellos porque si está en desacuerdo con el extermino de la especie, pero aprueba el aborto como herramienta para el “antinatalismo”, tiene un problema de incongruencia muy grande. Ese no es el caso principal, el caso principal está en que imparte clases en una universidad, si es promotor de esas ideas antinaturales en sus clases, estamos perdiendo el juicio del libre albedrío, la vida, la libertad, la naturaleza y un montón de cosas que no se comparan con lo bello que es la vida y el por qué venimos a este mundo.

Muchos científicos explican el inicio del universo y la creación, la fe explica otro tanto de teorías de cómo se originó la vida y el ser humano en este mundo, igualmente la filosofía. Y todas concuerdan en un inicio, desarrollo y final natural de la vida. Pendientes con este tipo de teorías antinaturales.