Los eternos caminos verde del venezolano

Siempre estamos en la posición de la viveza y el pendejismo, y por esa razón nos tachan en otras tierras porque queremos esperar que todo funcione tal como funcionaba en el país, el país está mal porque nosotros quisimos que se pusiera mal, no hubo un Estados Unidos, no hubo una Cuba, solo hubo una gente empecinada en gestionar todo por los caminos verde y metida en los fanatismos personales y particulares, metida en sus mundos que no vieron más allá de las estrellas.

Se quedaron viendo esas estrellas que le encandilaron la vida con una demagogia, una condición vana. Somos la promesa de que cuando resaltamos y logramos una meta grandiosa nos inundamos de humo a nuestro alrededor sin poder divisar que aún seguimos pisando una tierra, aún seguimos siendo los mismos seres que padecemos las mismas lamentaciones y alegrías que cualquier otro ser que no ha podido alcanzar algo.

Nos tachan a todos, nos etiquetan sin discriminación alguna, y siempre que nos comportemos pensando que todavía estamos en nuestra tierra intentando andar por los caminos verde, estaremos fallando en el hecho de hacer quedar mal a quienes de alguna manera sí lo están haciendo bien, están haciendo su labor de manera humilde, honesta y sin saltar las vallas legales que nos condicionan por estar fuera de nuestro hogar.

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El descubrimiento y la independencia

A veces uno pasa una parte de la vida intentando copiar un estilo, sin saber que el estilo de uno es auténtico quizás. Pero es precisamente ése intentar copiar estilos, que poco a poco vamos describiéndonos a nosotros mismos, vamos conociéndonos, muchos llegan a conocerse tanto que optan por la idea de abandonarse en una misteriosa soledad.

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El tema en cuestión, es que tal cual como vemos la vida, se nos parece un tanto esperanzadora por la idea de llevar una bandera de una ideología que probablemente no nos pertenece y fue concebida para una intención muy lejana a como nos la hacen ver. Hoy veo algunas biografías de Silvio Rodríguez y de Pablo Milanés, y simplemente veo que son seres con grandes talentos encarcelados en una ideología, en una doctrina que fue inyectada en una época en donde estos señores eran adolescentes, esa etapa ideal para amoldar las mentes dóciles e incidir en el comportamiento y la razón de cualquier persona, etapa rebelde que se afilia con alianzas rebeldes.

Pablo reitera en una entrevista: “construcción… construcción… construcción“. Pero no veo una nación construida, sino más bien destruida por el olvido, en el abandono, parte por sus líderes, parte por sus ciudadanos, parte por los enemigos de sus líderes. Ningún gobierno en la actualidad está a favor de sus ciudadanos, simplemente está a favor del los intereses que sus ciudadanos y los recursos de la nación, les proporcionan. No se miden las instancias humanas ni se miden las buenas ideas, sólo se mide el calibre del cañón, se mide el tiempo del castigo, se mide la magnitud de la tortura.

Perla de mar

Existe una perla que se halla en el límite del norte del Mar Caribe, según dicen que fue descubierta por tribus indígenas derivadas de los Taínos y Siboney, que supuestamente procedían de etnias mayas o aztecas.

Con la llegada de los españoles la perla adquirió un valor incalculable, tanto que muchos colonizadores de la zona pensaban adueñarse de esta, de verdad esa zona fue reclamada en trances polémicos que hasta hoy perduran en el tiempo.

Pero reflexionando hoy en día de todo el valor que tiene, sigue siendo escondida, no tanto para el foráneo que allí visita, mas para el que ahí nace y vive, es cuando pienso que no valoramos lo que tenemos o no sabemos darle el uso adecuado a las cosas.

La perla puede ser la más valiosa del mundo, pero si permanece dentro de una concha encerrada, no sabremos qué tan valiosa puede llegar a ser, mas aún cuando no dejamos que la perla vea el mundo exterior que le han negado conocer.