Dos Santos, respete

Ayer leí un tuit de Reinaldo Dos Santos diciendo que las ratas son las primeras que huyen del barco cuando este se hunde, que todos los que huían de seguro habían votado por Chávez y por Maduro en su debido momento; él hacía referencia a las personas que el día de ayer huían desde San Cristóbal hacia Colombia, con destino a los países: Perú, Ecuador o Chile, dependiendo el caso de cada venezolano.

Lo que quizás ignora Dos Santos, es que el mismo Simón Bolívar tenía una frase que decía: “Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos.

Lo que también sé que ignora Dos Santos, es que yo salí del país y no voté ni por Chávez ni por Maduro e hice mi labor en contra de sus demagogias, desde que vi a Chávez haciendo campaña política por el año 1997, pensaba: si Chávez gana, Venezuela será como un país africano.

Lo que Dos Santos ignora, es que mucha gente con el poder que tiene, el poder de votar, con la misma falta de cultura y educación producto de muchas circunstancias, han creído, han tenido fe en estos personajes, pero no son ratas, son personas desasistidas desde antes de Chávez, desde mucho antes incluso que él naciera. Otros tantos son jóvenes que solo han vivido una época chavista, no han visto más nada, se han criado bajo esa doctrina.

Estimo que Dos Santos quiere colaborar de una manera positiva en todo este conflicto, no dudo que tenga un don de predicciones, pero lo que no tolero es que llame rata a las personas, ni en mis momentos de enojo ninguna persona ha recibido una mala palabra de mi parte. Las palabras ofensivas son tan violentas como la misma respuesta violenta que podemos aplicar en acciones determinadas.

Y como dicen por allí: la violencia genera más violencia.

Ya basta de insultar a la gente, sea como sea, dentro de este conflicto lo que menos necesitamos es más leña al fuego, porque todos tenemos la tensión a ras de piel que cualquier cosa nos enciende de manera violenta, sin pensar el porqué, dónde, cuándo o sin reflexionar, nos hirieron a todos señor Dos Santos, respete.

Bien por los países vecinos que nos están apoyando en lo que pueden apoyar.

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La actual Gran Colombia

Yo no sé mucho de fronteras ni el porqué están creadas, porque no entiendo de diferencias en derechos humanos, pero quizás, de algún otro país fuera de las fronteras territoriales de Venezuela, tengo familia, mis predecesores, mis ancestros o una rama más de mi propia sangre.

Es triste ver en pleno siglo XXI, siglo de un supuesto conocimiento y entendimiento de las cosas, cómo Maduro expulsa de Venezuela a nuestros hermanos colombianos, recordando que Maduro quería mucho a su padre Chávez y recordando también, que Chávez quería mucho a su padre Bolívar, y siguiendo con la secuela de recuerdos y querencias, cómo Bolívar quería mucho a su Gran Colombia.

No sé en qué momento se dividió la Gran Colombia para terminar siendo dos naciones hermanas, naciones que en una división pasada quizás quedaron parte de mis antepasados allá en Colombia y otra parte en Venezuela, es posible porque tengo herencia gocha y es posible que también tenga herencia colombiana, eso último no lo sé.

Pero el simple hecho de que ambas naciones tengan una bandera con los mismos colores dice mucho, dice que estamos hermanados incluso desde mucho antes de nuestra colonización, dice que somos una misma sangre que en algún momento vivió con una misma delimitación de territorial.

Veo con gran desagrado lo que Maduro y todo el montón de políticos faltos de respetos de mi país están haciendo con nuestros hermanos colombianos, sobre todo por el hecho de saber que Venezuela siempre ha sido un país sonriente, amistoso, que tiende la mano para lo que sea así estemos mal, siempre tendemos la mano.

Las malas lenguas hablan de que también en algún momento, Venezuela le tendió la mano a Maduro, pues dicen esas malas lenguas que él viene de Colombia, el país que ahora recibe a una multitud de personas expulsadas, sin causa ni razón, sin vergüenza y sin gloria, probablemente Bolívar ahora sí esté retumbando de ira desde el más allá.