Miren hacia el palco principal

Cuando el enfermo tiene fiebre y presenta molestia o síntomas de cualquier índole, por intuición y herencia familiar podemos saber más o menos por dónde va la cosa, si fue que agarró una lluvia y pescó un resfriado o comió mucho dulce y se le aflojó el estómago o se cayó del techo de la casa y se rompió una pierna, son rasgos evidentes de lo que produjo la enfermedad o malestar en este.

Es evidente lo que está sucediendo en América Latina, no hace falta ser brujo, leer las cartas o interpretar el tabaco fumado. Muchos son los patrones de conducta que demuestran el sentido y resultado de las acciones y los acontecimientos. Y encima de todo eso, la desinformación, la sobre carga informativa, la lluvia de mensajes de aquí para allá saturan el ambiente y crean un caos que quizás era inexistente, tanto que la gente ya no sabe qué creer, la gente está entre un bombardeo enorme de distracción, falsa alegría y desesperanza.

Puros falsos positivos, verdaderos positivos, falsos negativos, verdaderos negativos; en fin, un cúmulo de estrés que no hacen más que mellar cada día el rincón de la paciencia y la tranquilidad, mellar en la raíz más profunda del espíritu humano para convertirlo en una bestia andante que golpea, atropella y hace una estampida contra lo que se le ponga en medio.

Mientras algunos pocos están arriba, en el palco principal del estadio disfrutando cómo nos golpearnos en el terreno de juego.

La voz que nos conecta a todos

Nos golpean en Venezuela y nos golpean en el resto del mundo. Nos golpean porque nos portamos mal, nos golpean porque nos portamos bien, nos golpean por abandonar, nos golpean por seguir en pie. Arrastran nuestros cuerpos hacia lo desconocido y confuso, arrastran nuestros sueños hasta el más allá. Seguimos los pasos del que llaman Libertador pero sus huellas se borraron con el tiempo. Rasparon la bandeja, la olla, los platos y se llevaron los cubiertos. Nos golpean en Venezuela y nos golpean en el resto del mundo.

Saca tu pañuelo y seca tus lágrimas, no te sientas culpable no te sientas víctima. Saca tu valentía saca lo que por ley natural nos da la vida, el aliento de energía del espíritu indomable, del ser humano que sueña, imagina e inventa, el ser humano que desarrolla y crea. Saca lo que hay en ti sin rencor, sin pedir nada a cambio. Saca sin decir lo que hicieron tus antepasados, saca lo que hay en ti. Saca esa característica propia del que apoya y ama incondicionalmente. Saca tu pañuelo y seca tus lágrimas.

Escucha tu corazón, escucha y reflexiona, no te sientas merecedor de todo porque no es tu tarea darte algo y autocomplacer tu necesidad de ego. Da, solo da y da lo mejor de ti. Escucha tu corazón, escucha lo que te está diciendo pero no relinches no digas que tus antepasados lo hicieron. Pasado, presente y futuro ya están en ti, no hace falta demostrar nada ni querer construir un futuro soñador, construye la realidad que vives y lo demás vendrá por sí solo. Escucha tu corazón, escucha y reflexiona.

La distancia entre tú y el resto está también dentro de ti, mientras más lejos de ti te encuentres más lejos de los demás estarás. Porque no hay un yo único y absoluto a menos que persigas el egoísmo, siempre hay un ego que por ley natural se conecta con el resto de las especies, la vida es nuestro vínculo y patio común en este mundo, la vida es el mismo camino que nos lleva al mismo destino, no hay otro.

Nos golpean en Venezuela y nos golpean en el resto del mundo, saca tu pañuelo, seca tus lágrimas no te sientas culpable ni víctima, escucha tu corazón, escucha tu ser interior más profundo, oirás la voz de tu alma y la del resto del mundo, la voz que no se consigue afuera pero que nos conecta a todos.

Dos Santos, respete

Ayer leí un tuit de Reinaldo Dos Santos diciendo que las ratas son las primeras que huyen del barco cuando este se hunde, que todos los que huían de seguro habían votado por Chávez y por Maduro en su debido momento; él hacía referencia a las personas que el día de ayer huían desde San Cristóbal hacia Colombia, con destino a los países: Perú, Ecuador o Chile, dependiendo el caso de cada venezolano.

Lo que quizás ignora Dos Santos, es que el mismo Simón Bolívar tenía una frase que decía: “Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos.

Lo que también sé que ignora Dos Santos, es que yo salí del país y no voté ni por Chávez ni por Maduro e hice mi labor en contra de sus demagogias, desde que vi a Chávez haciendo campaña política por el año 1997, pensaba: si Chávez gana, Venezuela será como un país africano.

Lo que Dos Santos ignora, es que mucha gente con el poder que tiene, el poder de votar, con la misma falta de cultura y educación producto de muchas circunstancias, han creído, han tenido fe en estos personajes, pero no son ratas, son personas desasistidas desde antes de Chávez, desde mucho antes incluso que él naciera. Otros tantos son jóvenes que solo han vivido una época chavista, no han visto más nada, se han criado bajo esa doctrina.

Estimo que Dos Santos quiere colaborar de una manera positiva en todo este conflicto, no dudo que tenga un don de predicciones, pero lo que no tolero es que llame rata a las personas, ni en mis momentos de enojo ninguna persona ha recibido una mala palabra de mi parte. Las palabras ofensivas son tan violentas como la misma respuesta violenta que podemos aplicar en acciones determinadas.

Y como dicen por allí: la violencia genera más violencia.

Ya basta de insultar a la gente, sea como sea, dentro de este conflicto lo que menos necesitamos es más leña al fuego, porque todos tenemos la tensión a ras de piel que cualquier cosa nos enciende de manera violenta, sin pensar el porqué, dónde, cuándo o sin reflexionar, nos hirieron a todos señor Dos Santos, respete.

Bien por los países vecinos que nos están apoyando en lo que pueden apoyar.

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La actual Gran Colombia

Yo no sé mucho de fronteras ni el porqué están creadas, porque no entiendo de diferencias en derechos humanos, pero quizás, de algún otro país fuera de las fronteras territoriales de Venezuela, tengo familia, mis predecesores, mis ancestros o una rama más de mi propia sangre.

Es triste ver en pleno siglo XXI, siglo de un supuesto conocimiento y entendimiento de las cosas, cómo Maduro expulsa de Venezuela a nuestros hermanos colombianos, recordando que Maduro quería mucho a su padre Chávez y recordando también, que Chávez quería mucho a su padre Bolívar, y siguiendo con la secuela de recuerdos y querencias, cómo Bolívar quería mucho a su Gran Colombia.

No sé en qué momento se dividió la Gran Colombia para terminar siendo dos naciones hermanas, naciones que en una división pasada quizás quedaron parte de mis antepasados allá en Colombia y otra parte en Venezuela, es posible porque tengo herencia gocha y es posible que también tenga herencia colombiana, eso último no lo sé.

Pero el simple hecho de que ambas naciones tengan una bandera con los mismos colores dice mucho, dice que estamos hermanados incluso desde mucho antes de nuestra colonización, dice que somos una misma sangre que en algún momento vivió con una misma delimitación de territorial.

Veo con gran desagrado lo que Maduro y todo el montón de políticos faltos de respetos de mi país están haciendo con nuestros hermanos colombianos, sobre todo por el hecho de saber que Venezuela siempre ha sido un país sonriente, amistoso, que tiende la mano para lo que sea así estemos mal, siempre tendemos la mano.

Las malas lenguas hablan de que también en algún momento, Venezuela le tendió la mano a Maduro, pues dicen esas malas lenguas que él viene de Colombia, el país que ahora recibe a una multitud de personas expulsadas, sin causa ni razón, sin vergüenza y sin gloria, probablemente Bolívar ahora sí esté retumbando de ira desde el más allá.