Cual chofer de autobús

No quiero dejar de pasar esta oportunidad porque acaba de suceder una analogía en lo próximo que voy a expresar. Y con esto no quiero ofender a nadie, de sentirse identificado con los personajes pues que cambie su manera de ser ante el servicio y la vida. De todo hay en la vida y sé que todos, el universo entero, no son como tal.

Acabo de bajarme de un autobús en donde para comenzar, subiendo, el chofer me agrede cerrando la puerta sin siquiera esperar a que yo subiera, prácticamente me empujó hacia adentro la puerta del bus, me dirigí hacia él y le pago mi pasaje, lógicamente no dije mi acostumbrada: “buenas tardes“, ni: “gracias“, al recibir el cambio. Él cometió una grosería al cerrar la puerta y golpearme, no reclamé.

No había comenzado avanzar hacia adentro a través del pasillo cuando arrancó de golpe acelerando “full chola” cambiando velocidades y sin recorrer unos 20 metros frena de golpe para tomar más pasajeros, personas de avanzada edad y enseguida los apura diciendo: “suban rápido.

Pues, así se comportan la mayoría de los choferes de autobuses, no todos, pero sí la mayoría y por lo menos conociendo México y Venezuela, ya tengo mucho de qué hablar acerca de los choferes de autobús.

Parque Central, Caracas by Félix Urbina on 500px.com

Al bajarme, voy caminando a casa y pensando lo tan parecido que se comportó ese chofer de autobús a Nicolás Maduro, y recuerdo que según Maduro fue chofer de autobús, es lógico que conduzca un país a las patadas, acelerando, frenando, mandando a subir, subiendo su tono de voz cual chofer sube el volumen de “música” del autobús.

Pues bien, así Maduro maneja Venezuela, cual chofer de autobús abusador de la autoridad de llevar el volante quizás sin una licencia para conducir, poniendo en riesgo las vidas de sus pasajeros, vejando a quien sea sin importarle la edad, torciendo el volante de manera abrupta como si cargara animales.

Pero estos choferes nunca entrarán en razón hasta cuando alguien les haga frente y los ponga en su lugar, porque su día a día siempre es igual, nadie dice nada, todos los pasajeros nos volvemos sumisos, y ellos continúan siendo déspota y le seguimos pagando el pasaje, su comida, si no reclamamos ahora estamos permitiendo que continúe su despotismo.

Al final de tanto pensar durante mi caminata a la casa, también me observo por la práctica de omisión, me observo porque pude haberle dicho algo y no lo hice, me miro porque si tengo la conciencia plena en que el chofer lo está haciendo mal es mi deber hacerlo saber, con mi convicción y seguridad en que estoy del lado correcto de la razón.

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About felixurbina

Humano con todos los defectos y virtudes que vienen de fábrica.
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