Convergencia y desviación

Por un tiempo, mucho antes de entrar en el mundo de las redes sociales, estuve un tanto sarcástico, irónico, criticón, cuando logré ingresar a dicho mundo, continué el patrón pero por muy corto tiempo; es un sentimiento que ocurre cuando suelo ver algo que me incomoda o cuando veo algo sin pie ni cabeza. Generalmente por naturaleza creemos saber lo que decimos, creemos que nuestra opinión vale la pena, sobre todo cuando son opiniones para desprestigiar a otros, o para hacer burlas inapropiadas, finalmente, son comentarios fuera de lugar que lejos de perjudicar al supuesto afectado a quien va dirigida la opinión o comentario, perjudica en mayor medida a quien la emite.

Basado en esos argumentos, decidí bajar mis criterios, decidí moldear la forma de decir las cosas, quise cambiar la forma de criticar, quise invertir cosas que he ido aprendiendo en el camino, temas que realmente valgan la pena transmitir, admito que de vez en cuando se me escapa uno que otro comentario con el tradicional toque sarcástico. Pero el tema principal de esta pequeña reflexión, viene porque parece inútil que haya cambiado la forma de decir las cosas, porque a pesar de transmitir cosas relativamente sustanciales, tanto en la Internet como en mi vida cotidiana, son pocos los gestos de aceptación de quienes las reciben.

Y me pongo a pensar y a meditar en soledad si es que el mundo no quiere cambiar, el mundo no quiere ver la vida de otra forma, ¿será que el mundo se conformó?; hoy, puedo dar opiniones en pro y beneficio de mucha gente, puedo colaborar, puedo aportar, todo sin condición alguna, porque siempre, todo lo que he logrado hacer, lo he trabajado sin condiciones, considero que el apoyo incondicional es construir nuevos caminos sin fronteras, sin barreras, un mundo transparente.

En la actualidad veo que en gran parte de esa contribución, las personas dudan, por quizás no querer ver la transparencia de quienes realmente hacemos lo que hacemos porque queremos hacer mejorar las cosas que hacemos, el entorno que nos rodea, finalmente, de tanto leer e indagar, de vagar en la Internet y desahogar penas, he conseguido dos frases muy propicias para lo que hoy he llegado a sentir, que por cierto, la siguiente tienen una carga de sarcasmo: “No vivas dando tantas explicaciones; tus amigos no las necesitan, tus enemigos no las creen y los tontos no las entienden.

Y la otra frase la oí de una canción de Diego Torres: “Difícil que algo cambie si no hay ganas de cambiar“. Finalmente, la última decisión, la toma cada quien respecto a lo que uno pudiera contribuir.

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About felixurbina

Humano con todos los defectos y virtudes que vienen de fábrica.
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