Un absurdo país

Anoche viendo unos videos de Gabriela Montero a sus 9 y 11 años de edad, me llamó la atención tal virtuosismo, presencia en el escenario interpretando el piano como los más grandes intérpretes del mundo de dicho instrumento, de alguna manera me hizo sentir en otro mundo, también comencé a recordar otras personas públicas, músicos, actores, deportistas, en fin, gente, pueblo, personas, venezolanos.

En Venezuela tenemos todo lo que cualquier nación podría desear, tenemos los recursos naturales, una posición geográfica que compromete al país en el desarrollo de otras naciones, tenemos una basta extensión de tierra con diferentes climas, altitudes, paisajes; tenemos un mar increíble envidado por muchos, tenemos mujeres que siempre son galardonadas en el mundo entero. Tenemos razones por las cuales ser un país desarrollado o al menos organizado, sin necesidad de tomar como patrón el desarrollo de otros países, en fin, tenemos la oportunidad de ser un país diferente, de buen estatus en el mundo.

Pero, aún nos dejamos consumir por los chismes, preferimos insensibilizarnos ante las historias que a diario vemos en las noticias, nos quedamos en el aparato viendo el televisor, mantenemos el rancho mental de que si vemos al compatriota invadir un terreno, pues: “si él lo hizo, yo también“. Ahí tenemos Caracas, la ciudad natal de El Libertador, llena de ranchos en sus cerros, gente viviendo en hacinamientos, una descomposición que dejamos pasar, dejamos que se diera, porque en ningún momento nos importó, ni nos va importar nunca, el gerente no dijo nada, el empleado tampoco hizo alarde y mucho menos el sindicato.

Permitimos que se crearan escuelas para que el proceso educativo se estancara en una época, la época de los que ahora nos gobiernan, pero no hubo escuela alguna, porque ahora sí se están haciendo escuelas, la única diferencia y errónea diferencia, es que son hogares de adoctrinamiento. Dejamos que las cárceles se convirtieran en el purgatorio terrenal, no sé si existe uno en el más allá, pero aquí sí lo hay, nadie sale en su justa medida reformado y los casos excepcionales, son realmente un milagro, muy pocos hombres valientes que decidieron cambiar.

Dejamos que la Venezuela querida que algún día pudo convertirse en una potencia, fuese mal negociada, a tal punto que los críticos radicales decidieron tomar la ley en sus manos, pero ahora, sus leyes nos permiten abusar de la anarquía, seguir en el camino de la conveniencia y el desprestigio, una guerra social y racista. Al final de todos los casos, el trasfondo de todo, la raíz del fracaso, de lo que nos caracteriza como país que pudiera ser pero no es, es la falta de cultura.

Solo queremos oír lo que queremos que nos digan, solo queremos hablar lo que crea división, solo queremos ser fanáticos sin siquiera analizar los argumentos, los pro, las contra, las ventajas, las desventajas; nos mantenemos con un rencor sin piedad, sin compasión; “que se jodan, yo me jodí, a mi me jodieron.”

Es así como se destruye un país, gota a gota llenando el lago de los deseos frustrados, quienes nos dirigen ahora, quienes les precedieron en algún momento, llegaron al poder por alguna razón, pero lamentablemente llegaron al poder sin cultura y por la falta de cultura de la mayoría quienes los eligieron, ahora cuanto más intentan curar una llaga, propagan una bacteria contagiosa, es así, ni más ni menos.

En algún momento tuvimos mentes brillantes, mentes que sí tomaron interés por un buen porvenir, pero de alguna manera fueron consumidos y ahogados sus talentos, “porque el presupuesto no alcanza, se deben llenar los bolsillos y luego veremos“, se nos fugan los talentos, se nos van los líderes y cuanto más estudiamos, más responsabilidades tenemos, más nos esforzamos, más nos exigen, nos privan los privilegios, nos desprestigian, quedamos sin beneficios y sin seguridad social, la ley de lo inversamente proporcional.

He ahí quizás un lamento, pero estamos viviendo la realidad de un absurdo país y ¡Que viva la vinotinto, ganó otra vez, a beber se ha dicho!

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About felixurbina

Humano con todos los defectos y virtudes que vienen de fábrica.
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One Response to Un absurdo país

  1. ninguno says:

    TRISTE, DOLOROSO, PERO NORMAL

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