El país de los monos danzantes

Existe un refrán popular que dice: “Por la plata, baila el mono“; Venezuela no es la excepción, y es que por muchos años de historia, presente y consecuencias, absolutamente todos los miembros del país caen inconscientemente seducidos por dicho refrán. La descomposición social que se viene suscitando en el país es tan grave, que si le buscamos una salida, solución más óptima al problema, terminamos debatiendo un caso muy complejo, algo así como un misterio, un problema matemático de integrales resulta más fácil de realizar.

Intentando analizar cualquier problema, siempre se hace un estudio actual de este, cuando entramos en materia vemos lo siguiente: el policía extorsiona al ciudadano, el ciudadano si tiene un negocio extorsiona al cliente, el cliente extorsiona a sus hijos, los hijos extorsionan a otros niños y así sigue la cadena de extorsiones.

Nadie se conforma con la recompensa que le da el trabajo honesto, siempre quieren más de lo que supuestamente esperan, sobre todo se crean una expectativa y concepto de que siempre deben tener más porque se lo merecen, porque han trabajado por eso y algún día de sus vidas vivieron sacrificados, pero cuando vemos el trasfondo de sus trabajos, de lo que hacen, de la vida que llevan, están literalmente podridos en un pensamiento errado, en un pensamiento donde se le da mayor importancia al querer más un algo material que un algo espiritual, o un algo lleno de sustancia productiva, intelecto, cultura.

Es pues que llegamos a los sentidos perdidos de la naturaleza del ser humano, cuando establecemos condiciones que rompen los lineamientos “legales” que en algún momento resolvieron dictar como normas dentro de una sociedad, y es ahí cuando se perturba la cadena que perturba la honestidad de quienes aún la mantienen inmaculada, porque son esos quienes sufren las consecuencias de estos actos, porque se quiera o no, son contagiados por la misma acción que los denigran y discriminan como socialmente justos, porque viven una vida honesta intentando de subsistir.

Siempre escucho, el gobierno, la oposición, los militares, los ciudadanos; pero no escucho, yo. Sí, yo he contribuido en cierta forma que se mantengan los parámetros paralelos de la “vida legal”. Siempre nos dejamos envolver por ese conjunto de vanidades, ese gusanito que nos incita a pedir, a sobornar, a extorsionar; esa palabra que te hace caer fuera del camino entre un monte donde no ves más que culebras, escorpiones y ratas intentando morderte y herirte, y como acto natural en tu defensa, actúas igual.

Por eso dentro de un manto blanco un punto negro es llamativo y dentro de un manto negro un punto blanco es llamativo, porque sobresale del común, pero cuando el manto es unicolor, sobresale todo el manto, sin distinciones de credos, razas, colores de piel, idiomas.

Es la hora de los seres humanos, bueno, siempre lo ha sido por durante siglos, a mi juicio, estamos por terminarlo pero no hemos sabido vivirlo.

21/06/2011

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About felixurbina

Humano con todos los defectos y virtudes que vienen de fábrica.
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